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jueves, 1 de octubre de 2009

EXPEDICIÓN CARAL-KOTOSH


Un viaje no se cuenta sino con imágenes. Más aun si se trata de una
expedición. Una expedición motorizada y ecuestre, y también a pié, para cubrir la distancia existente entre la provincia de Huaura y la ciudad de Huanuco. Un recorrido que fue una necesidad por siglos y que ahora es un lujo. Un lujo de viajeros europeos (al menos por lo pronto). Todo eso y mucho más es -y seguirá siendo en adelante- cubrir la ruta que va de Caral hacia Kotosh.

Promovida por la empresa peruano-noruega Coex Amazon, entre el 17 de noviembre y el 1 de diciembre del 2008, se realizó la primera expedición que recorrió durante un par de semanas la ruta por donde
se expandió la civilización andina. Fue un recorrido que abarcó la Ciudad Sagrada de Caral hasta el Templo de las Manos Cruzadas. Pero, sobre todo, en el interregno, fue un encuentro y a la vez un descubrimiento de las muchas formas del pasado del que está hecho el presente y la historia; es decir, la vida.
Una pareja de esposos noruegos, Gudbrand y Kjersti, hicieron

posible este encuentro y este descubrimiento. Pues, fueron ellos quienes tomaron la decisión de regalarse así mismos uno de los viajes más memorables que cualquier peruano debiera emprender. Fue así como a través de Oyvind Wesseltoft, fundador de Coex Amazon -la única empresa que promueve las rutas del Perú en la península escandinava- luego de leer una crónica publicada en Oslo, solicitaron ser los forjadores de una ruta de estreno. Así, luego de meses en consultas y viajes de coordinación, quedó expedita la ruta que busca retomar los olvidados caminos de nuestros orígenes.
Para hacerlo realidad, siempre con la presencia constante de Oyvind,
se conformó tres equipos (para recorrer, en la practica, las tres
regiones clásicas del territorio peruano). A mí me correspondió conducir la primera etapa, de Huacho hasta Cajatambo, entre los días 17 al 21 de noviembre. Por su parte, la segunda etapa; el recorrido de la Cordillera Huayhuash, estuvo a cargo de un grupo experimentado de guías y alpinistas de Cajatambo y de Ancash, entre el 23 al 30. Finalmente, la tercera
etapa, estuvo a cargo de Ethel Alvarado Fuentes Rivera, que condujo a los expedicionarios desde el distrito de Queropalca (Huanuco) hasta la morada de nuestros más remotos antecesores en ocupar el territorio peruano: las Cuevas de Lauricocha.
Enseguida, 
después de algunas horas, al caer la tarde, el grupo hizo su ingreso triunfal a la ciudad de Jesús, entre sorprendentes muestras de júbilo y aclamación por parte de los pobladores. Hasta concluir, el primer día de diciembre, con el ingreso de los expedicionarios noruegos y sus acompañantes, al Templo de las Manos Cruzadas; del mismo modo que lo hicieron, hace por lo menos cuatro mil años, los primeros expedicionarios venidos de los lejanos llanos litorales.

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